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Del Blog de Díaz-Pimienta

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ALEGATO PARA OTRA POESÍA: una reseña de Dan Munteanu Colán

Publicado por Alexis Díaz Pimienta el 18 octubre 2012 a las 10:17 am


Comparto con los visitantes de este Cuarto... el texto con el que presentó el profesor y crítico Dan Munteanu Colán mi libro Un día cualquiera del vendedor de gafas en la Casa Museo Tomás Morales, hace un año. Otra invitación a leer este poemario tan difícil.





ALEGATO PARA OTRA POESÍA

La decisión del jurado del Premio Internacional de Poesía “Tomás Morales” de conceder un accésit al volumen Un día cualquiera del vendedor de gafas de Alexis Díaz Pimienta obedece básicamente al deseo de reconocer y premiar una obra poética inspirada en la realidad cotidiana y en la capacidad del creador de descubrir la poesía en la vida prosaica del día a día. Es este, a nuestro juicio, el fantástico don del escritor. El gran compatriota del poeta Díaz Pimienta, Alejo Carpentier decía en uno de sus conocidos ensayo sobre “lo real-maravilloso” que
[…] lo maravilloso comienza a serlo de manera inequívoca cuando surge de una inesperada alteración de la realidad (el milagro), de una revelación privilegiada de la realidad, de una iluminación inhabitual o singularmente favorecedora de las inadvertidas riquezas de la realidad, de una ampliación de las escalas y categorías de la realidad, percibidas por particular intensidad en virtud de una exaltación del espíritu que lo conduce a un modo de “estado límite”.

Lo maravilloso, lo poético, se encuentran en la realidad, surgen de esa realidad observada en sus más mínimos detalles constantemente. El escritor, afirma Carpentier, y lo demuestra en su propia creación literaria, no debe reelaborar de manera fantástica los datos: el cosmos subjetivo del escritor consiste en la recreación de la realidad enfocada a través de la revelación privilegiada.

Desde finales del siglo XIX, desde los poetas “malditos”, el rumbo de la poesía ha cambiado y sigue cambiando continuamente. El poeta ya no se inspira únicamente en la belleza de un paisaje, de una flor, en el amor feliz o desgraciado, en grandes héroes, grandes batallas o grandes acontecimientos, temas que generaron lo que tradicionalmente fue llamado poesía. La exaltación espiritual que origina la poesía en el hombre contemporáneo la produce cualquier aspecto de la vida que bulle a su alrededor en distintos momentos de la vida y de la historia: las guerras, la inmigración, la pobreza, el paro.

Intenta descubrir lo poético, la metáfora, de los detalles aparentemente sin importancia de la vida del vendedor de gafas “Salió de áfrica un lunes de peces ciegos / y maderos enmohecidos por la luna. Mañana, tarde y noche, en cuclillas el negro vende gafas de sol, cinturones de piel, tallas artísticas con pezones y cuernos, amuletos, ébano, bembón, collares, discos compactos ilegales. “con los ojos hinchados de mirar sin ver, /y los tímpanos carcomidos por palabras esdrújulas, / y la lengua deforme.” “A las doce de la noche el negro cuenta las monedas que tiene” y la mercancía que le queda y a las doce y cinco minutos, cuando África bulle entre tambores y danzas tribales, “cae dormido sobre su propia sombra, / entre su mercancía. / Cae dormido con los ojos redondos y ahuecados / como antiguas monedas de veinticinco pesetas / ojos que no le sirven para nada en la época del euro”.

¿Hay algo poético en las palabras de un inmigrante rescatado con su cayuco en las aguas del mar cuando preguntando por qué quiere ir a Europa contesta “Quiero vivir más de 45 años”? Para la mayoría de la gente en absoluto. Como máximo una gran tristeza, amargura, tragedia. Pero el creador sabe descubrir el poema en los ojos del inmigrante” que solo ve los restos del cayuco, / que solo ve la furia de las olas” con sus “ojos comidos por el frío, / salpicados de arena en una vanguardista instalación del miedo.” El poema desaparece y queda su imagen. El poema desaparece y se reduce a un solo verso “Quiero vivir más de 45 años”.

Alexis Díaz Pimienta recurre también a la doble perspectiva, no solo la del inmigrante ante la realidad europea sino también la del europeo ante la realidad del inmigrante. “Un mar de jabas de nailon negro, preñadas de aire, / a los pies de unos niños que juegan al fútbol. […] telas de todos los colores cruzan a nuestro lado […] alfombras que no saben volar penden de los balcones. […] nosotros somos torpes, ingenuamente malos, / más infelices que una jaba de nailon agujereada por la yerba. / estamos en Argel con zapatos del Corte Inglés. […] ahora somos reclusos incomunicados en medio de la hierba, / a las tres de la tarde, bajo la luz blanca de Argel, / en una ciénaga de jabas negras preñadas de aire.” Las cajeras de Carrefour contemplan mudas, “con los ojos, las bocas y las cajas abiertas” un grupo de cadáveres descalzos, con la ropa mojada y manchada de arena. “No tienen ojos, / sino peces nerviosos en las cuencas vacías. / No tienen voz, sino un gritillo lánguido, / como una tabla rota. / Unos son negros, otros verdes, otros azules, / la mayoría color travertino. […] Son negros muertos jóvenes” piensan las cajeras y una de ellas comenta “Es incríble cómo ha avanzado / el mar en los últimos años”. En otro poema, el autor contempla el mar de Lanzarote. La luz inhabitual y favorecedora de las inadvertidas riquezas de la realidad le permite ver el mar de aguas oscuras “llenas de cadáveres que nadie ve”, o a los familiares de los inmigrantes sin nombre que perecen en las costas de Europa.

Esa indiferencia del europeo hacia la tragedia del inmigrante se convierte en auténtica denuncia en algunos poemas: “El vendedor de gafas – según varias encuestas / entre gruesas marujas de sonrisa espontánea / y granjeros que llevan de forma simultánea / reciedumbre en la voz, la piel y las respuestas - // es un hombre tranquilo, no molesta, no riña, / es negro pero limpio; […] // ¿Qué duerme sobre el suelo. No sé, no le pregunto. / ¿Qué a veces pasa hambre? Yo también cuando fiñe. / ¿Qué si somos racistas? ¿No ve que andamos juntos?”.

El tono denunciatorio se vuelve ácido, irónico, sarcástico, en poemas como “Naturaleza Muerta”, en el que unos mendigos, un músico, él, una drogadicta con un niño peuqeño en brazos, ellas, y un perro que sostiene en la boca un plato con algunas monedas son denunciados ante la Asociación Protectora de Animales por torturar el perro, por enseñar las tetas cuando amamantaba, consecuentemente, un policía descubre que el músico no tenía papeles.

Otras veces, no obstante, el poeta descubre el lado más humano del europeo anfitrión. Por lo general, se trata del pobre, el humilde, del minusválido que es capaz de comprender la situación del inmigrante, incluso del confraternizar con él a su vez, el inmigrante alberga los mismos sentimientos hacia el otro: “A las doce del día, en cualquier bocacalle / un ciego va venciendo la luz de sus cupones / y un inmigrante pasa cargando cinturones, / flores, gafas, alfombras, llaveros al detalle. // Es natural que el ciego, cuando el hombre se halle / a un metro de su olfato afine los pregones. / La suerte numerada. La lid de los millones. / Es normal que uno grite. Es normal que otro calle. // Al vendedor de gafas le da lástima el ciego. / Y el ciego siente pena de intuir lo que él carga. / El vendedor de gafas intuye el juego. // Son dos ciegos. Dos pobres. Dos sombras de alma larga. / Uno vende las gafas que el otro lleva luego / para vender la suerte que a los dos embarga”.

Son breves historias de personas anónimas, que se descubren únicamente ante los ojos privilegiados del creador: el músico y su familia de la estación del metro, la Venus Hotentote, el guerrero bosquimano, el náufrago Mohamed y tantos otros.

La sustancia poética no reside principalmente en los recursos estilísticos habituales de la lírica, que no faltan, sino sobre todo en el lenguaje adecuado a la realidad descrita, con metáforas e imágenes originales, inéditas, que son el reflejo literario de la revelación privilegiada de la realidad.


Dan Munteanu Colán

Dan Munteanu Colán (1944, Şoşdea, Rumanía) cursó los estudios secundarios en Craiova y Timişoara y los estudios superiores en Bucarest. Es licenciado en Filología Románica por la Universidad de Bucarest con “Diploma de mérito” (1967) y doctor en Filología Románica por el Instituto de Lingüística de Bucarest (1981)


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