"Uno de los mejores narradores cubanos de la hora presente"
(Juan Bonilla)

Del Blog de Díaz-Pimienta

oct
18

PRESENTACIÓN DE "UN DÍA CUALQUIERA DEL VENDEDOR DE GAFAS"

Publicado por Alexis Díaz Pimienta el 18 octubre 2012 a las 7:23 pm

El 25 de noviembre del año 2011, en la Casa Museo Tomás Morales, en Moya, Gran Canaria, asistimos al acto de premiación del Concurso Internacional de Poesía "Tomás Morales"y allí nos reunimos los premiados, el jurado, un grupo de intelectuales y vecinos de Moya. Aquella noche memorable, además del libro premiado del poeta andaluz Manuel Moya (Islas de sutura), se presentaron los accésits, el poemario Palabras en los ojos, del venezolano Miguel Ángel Alonso, y nuestro libro Un día cualquiera del vendedor de gafasCompartimos ahora con los visitantes de este Cuarto,  emocionados todavía, el texto de presentación de las profesora grancanaria María Jesús Alvarado, miembro del jurado, una  auténtica reseña literaria de mi más reciente poemario publicado en España.




TEXTO PRESENTACIÓN DE “UN DÍA CUALQUIERA DEL VENDEDOR DE GAFAS”, DE ALEXIS DÍAZ PIMIENTA. ACCESIT PREMIO DE POESÍA TOMÁS MORALES, 2010.



Cuando llega a nuestras manos un libro y decidimos leerlo, normalmente tenemos referencias previas de él, nos lo han recomendado por algún motivo de interés, hemos leído otros de su autor que nos han gustado, el tema nos parece atractivo…mil razones nos pueden predisponer a su lectura. Y, aunque solo cuando lo leemos podemos juzgarlo, todo ello hace que nuestra actitud inicial sea positiva hacia lo que nos vamos a encontrar.
Pero cuando tienes que leerte ciento veinte poemarios de autor desconocido, la actitud hacia lo que vas a leer es muy diferente. Una lo acomete como quien se enfrenta a un trabajo que va a poner a prueba en primer lugar nuestra resistencia, pero que sobre todo va a exigir altas dosis de concentración, de discriminación y de intuición.
Porque una vez apreciada la calidad de los poemas, una quiere imaginarse al poeta, al ser humano que un día sintió algo que lo revolvió por dentro y le hizo escribir lo que ahora leemos, con el deseo de que también a nosotros nos revuelva.
Y ese poeta, esa persona que yo imaginé detrás de “Un día cualquiera del vendedor de gafas”, es quien, además de los versos en sí mismos, me convenció de que merecía este premio.
Hay estupendos poetas, magníficos poemarios, que se han quedado sin poder recibir el premio en esta ocasión. Porque solo se pueden dar tres y les aseguro que algunos más se merecían también estar aquí. Pero lo que sí es seguro es que los tres premiados son poemarios de gran calidad, muy diferentes entre sí en forma y temática, pero los tres de alto nivel literario y escritos por personas cuya calidad humana se trasluce indiscutiblemente en sus versos.
“Un día cualquiera del vendedor de gafas” nos habla del día a día de los inmigrantes africanos en Europa, de sus dificultades, de sus miserias, de sus ilusiones, del trato que reciben, de la poca esperanza que les queda, de su enorme dignidad.
Se acerca a esta realidad, ya cotidiana en nuestra sociedad, con maestría, con la sencillez que requiere el tema para hacerlo verídico, pero con la sensibilidad imprescindible para que no nos sea indiferente, para que no pasemos de largo ante el vendedor de gafas, y seamos capaces de ver en sus ojos los mismos sueños nuestros.
Son, además, poemas que no se pueden leer en voz baja, que te empujan a levantar la voz y que te oigan decirlos, porque lo que dicen hay que pregonarlo, y además tienen la música interna del que sabe mover los sentimientos de los demás con la palabra. Aquí se descubre otra capacidad de su autor, convencido como Antonio Machado de que “la poesía se canta y se cuenta” , y de ahí que sus versos cuenten mucho y se puedan cantar alto.
Alexis Díaz Pimienta es prolífico y multifacético. Escritor que se atreve con casi todos los géneros, universalmente conocido como repentista, investigador, docente y músico. Ha recibido múltiples premios y ha sido traducido a varios idiomas. A poco que se acerque uno a la información sobre este cubano afincado en España, descubre que por encima de todo, es un amante de la vida. Y que ese amor lo siente, lo trabaja y lo manifiesta a través de la palabra.
He defendido siempre que la literatura, y en concreto la poesía, debe trascender lo puramente estético y formal para ser, además, instrumento de cambio en quien lee o escucha, porque si el receptor de un poema se emociona con él, algo va a cambiar en su manera de mirar el mundo. Que no basta decir algo interesante, hay que decirlo con las palabras adecuadas, hay que decirlo de la manera más bella posible, y hay que decirlo de manera que los que lo escuchen lo entiendan, lo sientan, lo disfruten y lo integren en su universo personal.
Y Alexis Díaz Pimienta, en sus poemas de “Un día cualquiera del vendedor de gafas” nos dice que “hace solo dos años nos tocaba/cruzarnos con un negro cada cinco manzanas,/ pero ahora, en la cafetería de Paco,/la de toda la vida,/tocamos en el desayuno a tres per cápita.”
Por esa razón es importante que sepamos más de ellos, que entendamos por qué el negro vendedor de gafas “tiene los ojos hinchados de mirar sin ver,/ y los tímpanos carcomidos por palabras esdrújulas/ y la lengua deforme”.
Por eso, porque nos podemos tropezar con sus cadáveres en el Carrefour cualquier día a las tres de la tarde, o con sus huellas en la arena de la playa, o con sus sueños sin nombre en una lápida, por eso debemos conocerlos y hacer algo.
Alexis Díaz Pimienta nos lo cuenta aquí, en este poemario breve pero lleno de ojos, viajes, naufragios e injusticia.
Mi felicitación al poeta, y mi invitación a todos a ponerse las gafas de leer buenos versos. Enhorabuena y buenas noches.

  
María Jesús Alvarado.
Moya (Gran Canaria), 25 de noviembre de 2011.


___________________________________


REFLEXIONES DE SIESTA


Estamos tan acostumbrados a ver África
en los documentales de La 2, en colores,
que nos asustamos de ver al vendedor de gafas
siempre en blanco y negro.

Estamos tan acostumbrados
a los festivales de música étnica
que nos asustamos de los camerunenses
que tocan en el Metro.

Estamos tan acostumbrados a ver tetas famélicas
y niños fideiformes en los documentales de La 2
que nos asustamos de las tetas famélicas
y los niños fideiformes de las otras cadenas.

Estamos tan acostumbrados a donar
un euro diario para el Tercer Mundo
que nos asustamos si las gafas de sol
cuestan seis euros.

Estamos tan acostumbrados
a ver a los xenófobos y a los skinheadsen colores
que apenas nos conmueve la violencia cercana,
en blanco y negro.



  1.  

    |