"Uno de los mejores narradores cubanos de la hora presente"
(Juan Bonilla)

Del Blog de Díaz-Pimienta

dic
07
Añadido por Alexis Díaz Pimienta el 7 diciembre 2015 a las 5:40 pm
CARTA A JOAN MANUEL SERRAT
Admirado Joan Manuel,
para los amigos, Nano,
qué lujo darte la mano
aunque sea en el papel.
Desde niño he sido fiel
a tu música y tu canto.
Todos te admiramos tanto
que poco podré decirte
que no sepas. Escribirte
es entrar al sacrosanto
grupo de los elegidos,
serratófilos confesos,
oyentes a gusto presos
en tus líricos sonidos.
Yo también soy todo oídos.
Yo también soy fan, devoto,
espejo frente a tu foto,
foto frente a tu silueta,
yo también, cantor-poeta,
si abres colegio, me anoto.
Cuando decimos Serrat
más allá de panegíricos
y de elogios seudo-líricos–,
las aguas del Llobregat
salpican el Monserrat
con música y poesía.
Y en Pobla Sec todavía
te ven andar con bombachos,
ignorando los muchachos
dónde tu voz llegaría.
Por eso, amigo Serrat,
a ambos lados del Atlántico
tu obra es liturgia hecha cántico,
casi otro Magnificat.
En tiempos de flowy scat
tu música aún se ve
como lo que siempre fue.
Poesía musical,
heredera natural
deBrel, Brassens y Ferré.
Por eso es raro escribir
una epístola-espinela
para quien sueña y desvela
a la vez que hace dormir.
Qué te podría decir.
Qué contarte, qué expresarte.
Con qué palabra cantarte
que ya no te hayan cantado.
¡Es bastante complicado
hacer arte sobre el Arte!
Cuando Antonio me pidió
que te escribiera, pensé:
Mejor le improvisaré
cuando me lo encuentre”. Y no.
Antonio no lo aceptó
(los límites de lo oral:
lo cantado “se oye mal”
si se pone por escrito”).
Y por eso me permito
esta carta, “escritoral”.
Es decir, esto que ves
no es “texto”, no es “escritura”,
no busques “literatura”
en esto, que no lo es.
En todo caso, tal vez,
es literatura oral
pero es un corpustextual
sin tono, sin expresión
ni timbre, ni entonación,
falta hasta el toque gestual.
Para compensarte un poco
me volveré “inter-textual”
sumaré a lo “escritoral”
unos sonetos. Es loco
esto en que toco y trastoco
oralidad y escritura,
pero bendita locura
si me permite que leas
mis poemas, y que veas
cuanto hay tuyo en mi figura.
Estos sonetos no son
de ahora, te darás cuenta.
Cantándome las 40”
fue escrito en otra ocasión,
cuando cumplí –sin opción–
cuarenta años (hace diez).
Sonetos con que tal vez
exorcicé mis temores
gracias a los cantautores
que aniñaron mi vejez.
I
Cuando hace veinte años que tengo veinte años,
qué me queda de aquel que se dormía
escuchando a Serrat, y al otro día
su Yo y él se miraban como extraños.
Cuando hace veinte años que tengo veinte años,
tarareo recuerdos, melodía
monótona quizá, quizá vacía,
pero reparadora de otros daños.
Y tenía proyectos que abarcaban
la siguiente veintena de años, estos
que este año, por suerte, ya se acaban.
¿Y en los próximos años qué haré? ¿Gestos
de hipócrita ilusión? ¿Gestos que agravan
estos recuerdos, de por sí, molestos?
II
Con diez años de menos, qué no haría,
además de escuchar a Silvio tanto,
imitar sus metáforas, su canto,
su tan descamisada poesía.
Con diez años de menos, mataría,
pero no por amor –no llego a tanto-,
mataría por ver si todavía
con diez años de más, diez más aguanto.
Con diez años de menosni pensaba
en el tiempo, ese eterno desafío.
Creía en todo el que me saludaba.
Creía en nada es tuyo y nada es mío.
Creía que lo malo le pasaba
siempre al otro, a los otros. Y hoy me río.
III
El tiempo, el implacable, el que pasó,
pasó como si nada, sin saberlo.
Qué iluso el que intentaba detenerlo
o ganarle la apuesta, como yo.
El tiempo, el implacable, el que pasó,
es el mismo que pasa y va pasando
y pasará, sin pausa ni hasta cuándo,
y seguirá cuando nosotros no.
El tiempo es intangible, pero cierto,
dueño absoluto de cuanto vivimos.
Por eso es raro hablar de “tiempo muerto”.
El tiempo vive y nosotros morimos.
No hay relojes de arena sin desierto.
Vaya oasis de vida compartimos.
IV
Si lo que quieres es vivir cien años
no escuches a Sabina, te lo ruego.
Sabina es el bastón y se hace el ciego,
habla de sí para sus aledaños.
Si lo que quieres es vivir cien años,
no pienses demasiado en los cuarenta,
que la calculadora, a fin de cuenta,
es más fría que un diálogo entre extraños.
Aunque, pensado bien, lo peligroso
es que quieras vivir tantos diciembres
y febreros y agostos y noviembres.
¿No te parece sádido y chistoso?
Si el hombre es, cuando pasa los noventa
otro feto, y el tiempo la placenta.
V
He envejecido de escuchar canciones
con las que envejecieron Silvio, Pablo,
Serrat, Sabina, y otros. Cuando hablo
del tiempo imito ajenas reflexiones.
Pero son tantas las imitaciones
y es tan auténtico cada vocablo,
que se clava mi voz, como un venablo,
al fondo de sus propias expresiones.
Y en el fondo ninguno está tan viejo
como yo, que junté sus juventudes.
Todos siguen con Mozart y Vallejo
entre libros, botellas y laúdes.
El tiempo es, en el fondo, un doble espejo
oculto entre pañales y ataúdes.
Como has podido notar
aquí están, casi piadosas,
aquellas pequeñas cosas
que nunca podré olvidar.
Por un instante de amar
luego seguí te seguí escuchando
y escribo de vez en cuando
sin olvidar mis pasiones
hacia tus buenas canciones,
herencia sin hasta-cuándo.
Y te busco en Internet
y le repito a otros Nanos
que la tierra cayó en manos
de unos locos con carnet.
Y te declaro gourmet
musical, palabra experta.
Y tu música es mi alerta
donde nunca pasa nada,
demostrándole a mi amada
que no tengo el alma muerta.
Yo también me he conmovido
al ver un niño llorar
con deseos de cantar
tus canciones en su oído.
Yo tan serratiano he sido
que también sueño quimeras.
Pastoras y taberneras
son víctimas de mi canto,
pero de imitarte tanto
ni la imitación se entera.
Bendita música, amigo,
esa que tanto recuerdas
suavemente entre las cuerdas,
mientras yo, a tientas, te sigo.
Yo también me hice testigo
de una niñez pordiosera
también mi Barquito era
de papel o de cartón
navegando sin timón
donde la corriente fuera.
Yo también salí a pescar
y me improvisé un navío
Cuando el canal era un río,
cuando el estanque era el mar.
Por eso te oigo cantar
y algo en mi memoria pasa.
Porque igual en mi barcaza
mi único entretenimiento
era jugar con el viento.
entre la escuela y mi casa.
Por eso sigo tu ruta,
sin que se vuelva un problema.
Cada loco con su tema,
cada rama con su fruta.
Contra gustos no hay disputa,
ya sea escrita u oral.
Si lo escrito se oye mal
lo cantado no lo ves.
Cada uno es como es,
cada quien es cada cual.
En noches de amor y alcohol
tu voz es luz y fandango
y un farol se marca un tango
cuando duerme el rock and roll.
Noches en que sale el sol
escuchando tus canciones.
Noches en que tú le pones
banda sonora a la vida
y a todos se nos olvida
qué son las preocupaciones.
Por ti, Serrat, y no es poca
virtud, ante tanta herida,
De vez en cuando la vida
viene y Nos besa en la boca.
Por ti el viento pasa y toca
ventanas que nadie ve.
Gracias a ti, yo lo sé,
gracias a que estás cantando,
La vida, de vez en cuando
toma conmigo café.
Tu has sido un Quijote nuevo,
un Quijote musical.
Hidalgo y poeta oral
no sabes cuánto te debo.
Don Quijote halló un relevo
en tu lírica aventura.
Por esa misma llanura,
en horas de desaliento
te pido, y lo grito al viento:
Hazme un sitio en tu montura.

Hazme un sitio en tu montura
que yo seré tu escudero,
derrotado caballero
blandiendo una partitura.
Hermosa cabalgadura
esta que tu voz estrena.
Hazme un sitio, canta, ordena,
presta tu figura triste,
hoy queel sur también existe
aunque el Norte es el que ordena.
Tan solo eso quiero, Nano,
que me dejes cabalgar,
desfacer (y desfasar)
mi quijotismo cubano.
El tiempo, ese Gran Tirano,
me ayudará (a su manera).
La abuelita de Kundera
ya te oye más que la mía
y hoy puede ser un gran día
para La tía soltera.
Ni Penélopesabía
que yo llevo el corazón
mojado Como un gorrión
De cartón piedra, Lucía.
Tu Mediterráneoun día
me habla en catalán, me toca
y me jura –voz de roca–
que donde quiera que estés
día a día, y mes tras mes,
tendrás Versos en la boca.
Por todo esto, Joan Manuel,
Nano, para los amigos,
hoy todos somos testigos
de los cambios en tu piel.
Ya no eres el chico aquel
de los 20, o los 40.
Ahora que llegan 70
con mis décimas construyo.
un Sinceramente tuyo,
que te haga eterno.
PIMIENTA

dic
07
Añadido por Alexis Díaz Pimienta el 7 diciembre 2015 a las 5:40 pm
CARTA A JOAN MANUEL SERRAT
Admirado Joan Manuel,
para los amigos, Nano,
qué lujo darte la mano
aunque sea en el papel.
Desde niño he sido fiel
a tu música y tu canto.
Todos te admiramos tanto
que poco podré decirte
que no sepas. Escribirte
es entrar al sacrosanto
grupo de los elegidos,
serratófilos confesos,
oyentes a gusto presos
en tus líricos sonidos.
Yo también soy todo oídos.
Yo también soy fan, devoto,
espejo frente a tu foto,
foto frente a tu silueta,
yo también, cantor-poeta,
si abres colegio, me anoto.
Cuando decimos Serrat
más allá de panegíricos
y de elogios seudo-líricos–,
las aguas del Llobregat
salpican el Monserrat
con música y poesía.
Y en Pobla Sec todavía
te ven andar con bombachos,
ignorando los muchachos
dónde tu voz llegaría.
Por eso, amigo Serrat,
a ambos lados del Atlántico
tu obra es liturgia hecha cántico,
casi otro Magnificat.
En tiempos de flowy scat
tu música aún se ve
como lo que siempre fue.
Poesía musical,
heredera natural
deBrel, Brassens y Ferré.
Por eso es raro escribir
una epístola-espinela
para quien sueña y desvela
a la vez que hace dormir.
Qué te podría decir.
Qué contarte, qué expresarte.
Con qué palabra cantarte
que ya no te hayan cantado.
¡Es bastante complicado
hacer arte sobre el Arte!
Cuando Antonio me pidió
que te escribiera, pensé:
Mejor le improvisaré
cuando me lo encuentre”. Y no.
Antonio no lo aceptó
(los límites de lo oral:
lo cantado “se oye mal”
si se pone por escrito”).
Y por eso me permito
esta carta, “escritoral”.
Es decir, esto que ves
no es “texto”, no es “escritura”,
no busques “literatura”
en esto, que no lo es.
En todo caso, tal vez,
es literatura oral
pero es un corpustextual
sin tono, sin expresión
ni timbre, ni entonación,
falta hasta el toque gestual.
Para compensarte un poco
me volveré “inter-textual”
sumaré a lo “escritoral”
unos sonetos. Es loco
esto en que toco y trastoco
oralidad y escritura,
pero bendita locura
si me permite que leas
mis poemas, y que veas
cuanto hay tuyo en mi figura.
Estos sonetos no son
de ahora, te darás cuenta.
Cantándome las 40”
fue escrito en otra ocasión,
cuando cumplí –sin opción–
cuarenta años (hace diez).
Sonetos con que tal vez
exorcicé mis temores
gracias a los cantautores
que aniñaron mi vejez.
I
Cuando hace veinte años que tengo veinte años,
qué me queda de aquel que se dormía
escuchando a Serrat, y al otro día
su Yo y él se miraban como extraños.
Cuando hace veinte años que tengo veinte años,
tarareo recuerdos, melodía
monótona quizá, quizá vacía,
pero reparadora de otros daños.
Y tenía proyectos que abarcaban
la siguiente veintena de años, estos
que este año, por suerte, ya se acaban.
¿Y en los próximos años qué haré? ¿Gestos
de hipócrita ilusión? ¿Gestos que agravan
estos recuerdos, de por sí, molestos?
II
Con diez años de menos, qué no haría,
además de escuchar a Silvio tanto,
imitar sus metáforas, su canto,
su tan descamisada poesía.
Con diez años de menos, mataría,
pero no por amor –no llego a tanto-,
mataría por ver si todavía
con diez años de más, diez más aguanto.
Con diez años de menosni pensaba
en el tiempo, ese eterno desafío.
Creía en todo el que me saludaba.
Creía en nada es tuyo y nada es mío.
Creía que lo malo le pasaba
siempre al otro, a los otros. Y hoy me río.
III
El tiempo, el implacable, el que pasó,
pasó como si nada, sin saberlo.
Qué iluso el que intentaba detenerlo
o ganarle la apuesta, como yo.
El tiempo, el implacable, el que pasó,
es el mismo que pasa y va pasando
y pasará, sin pausa ni hasta cuándo,
y seguirá cuando nosotros no.
El tiempo es intangible, pero cierto,
dueño absoluto de cuanto vivimos.
Por eso es raro hablar de “tiempo muerto”.
El tiempo vive y nosotros morimos.
No hay relojes de arena sin desierto.
Vaya oasis de vida compartimos.
IV
Si lo que quieres es vivir cien años
no escuches a Sabina, te lo ruego.
Sabina es el bastón y se hace el ciego,
habla de sí para sus aledaños.
Si lo que quieres es vivir cien años,
no pienses demasiado en los cuarenta,
que la calculadora, a fin de cuenta,
es más fría que un diálogo entre extraños.
Aunque, pensado bien, lo peligroso
es que quieras vivir tantos diciembres
y febreros y agostos y noviembres.
¿No te parece sádido y chistoso?
Si el hombre es, cuando pasa los noventa
otro feto, y el tiempo la placenta.
V
He envejecido de escuchar canciones
con las que envejecieron Silvio, Pablo,
Serrat, Sabina, y otros. Cuando hablo
del tiempo imito ajenas reflexiones.
Pero son tantas las imitaciones
y es tan auténtico cada vocablo,
que se clava mi voz, como un venablo,
al fondo de sus propias expresiones.
Y en el fondo ninguno está tan viejo
como yo, que junté sus juventudes.
Todos siguen con Mozart y Vallejo
entre libros, botellas y laúdes.
El tiempo es, en el fondo, un doble espejo
oculto entre pañales y ataúdes.
Como has podido notar
aquí están, casi piadosas,
aquellas pequeñas cosas
que nunca podré olvidar.
Por un instante de amar
luego seguí te seguí escuchando
y escribo de vez en cuando
sin olvidar mis pasiones
hacia tus buenas canciones,
herencia sin hasta-cuándo.
Y te busco en Internet
y le repito a otros Nanos
que la tierra cayó en manos
de unos locos con carnet.
Y te declaro gourmet
musical, palabra experta.
Y tu música es mi alerta
donde nunca pasa nada,
demostrándole a mi amada
que no tengo el alma muerta.
Yo también me he conmovido
al ver un niño llorar
con deseos de cantar
tus canciones en su oído.
Yo tan serratiano he sido
que también sueño quimeras.
Pastoras y taberneras
son víctimas de mi canto,
pero de imitarte tanto
ni la imitación se entera.
Bendita música, amigo,
esa que tanto recuerdas
suavemente entre las cuerdas,
mientras yo, a tientas, te sigo.
Yo también me hice testigo
de una niñez pordiosera
también mi Barquito era
de papel o de cartón
navegando sin timón
donde la corriente fuera.
Yo también salí a pescar
y me improvisé un navío
Cuando el canal era un río,
cuando el estanque era el mar.
Por eso te oigo cantar
y algo en mi memoria pasa.
Porque igual en mi barcaza
mi único entretenimiento
era jugar con el viento.
entre la escuela y mi casa.
Por eso sigo tu ruta,
sin que se vuelva un problema.
Cada loco con su tema,
cada rama con su fruta.
Contra gustos no hay disputa,
ya sea escrita u oral.
Si lo escrito se oye mal
lo cantado no lo ves.
Cada uno es como es,
cada quien es cada cual.
En noches de amor y alcohol
tu voz es luz y fandango
y un farol se marca un tango
cuando duerme el rock and roll.
Noches en que sale el sol
escuchando tus canciones.
Noches en que tú le pones
banda sonora a la vida
y a todos se nos olvida
qué son las preocupaciones.
Por ti, Serrat, y no es poca
virtud, ante tanta herida,
De vez en cuando la vida
viene y Nos besa en la boca.
Por ti el viento pasa y toca
ventanas que nadie ve.
Gracias a ti, yo lo sé,
gracias a que estás cantando,
La vida, de vez en cuando
toma conmigo café.
Tu has sido un Quijote nuevo,
un Quijote musical.
Hidalgo y poeta oral
no sabes cuánto te debo.
Don Quijote halló un relevo
en tu lírica aventura.
Por esa misma llanura,
en horas de desaliento
te pido, y lo grito al viento:
Hazme un sitio en tu montura.

Hazme un sitio en tu montura
que yo seré tu escudero,
derrotado caballero
blandiendo una partitura.
Hermosa cabalgadura
esta que tu voz estrena.
Hazme un sitio, canta, ordena,
presta tu figura triste,
hoy queel sur también existe
aunque el Norte es el que ordena.
Tan solo eso quiero, Nano,
que me dejes cabalgar,
desfacer (y desfasar)
mi quijotismo cubano.
El tiempo, ese Gran Tirano,
me ayudará (a su manera).
La abuelita de Kundera
ya te oye más que la mía
y hoy puede ser un gran día
para La tía soltera.
Ni Penélopesabía
que yo llevo el corazón
mojado Como un gorrión
De cartón piedra, Lucía.
Tu Mediterráneoun día
me habla en catalán, me toca
y me jura –voz de roca–
que donde quiera que estés
día a día, y mes tras mes,
tendrás Versos en la boca.
Por todo esto, Joan Manuel,
Nano, para los amigos,
hoy todos somos testigos
de los cambios en tu piel.
Ya no eres el chico aquel
de los 20, o los 40.
Ahora que llegan 70
con mis décimas construyo.
un Sinceramente tuyo,
que te haga eterno.
PIMIENTA