"Uno de los mejores narradores cubanos de la hora presente"
(Juan Bonilla)

Del Blog de Díaz-Pimienta

feb
19

Chamaquili y la increíble historia del Gallito Cojo, será, en 2017, el título número 11 de la Colección de libros para niños protagonizada por Chamaquili, el niño poeta, y editados en Cuba por la editorial Abril, con ilustraciones de Jorge Oliver Medina. Como curiosidad, y a pesar de que todos los libros de Chamaquili han sido recibido, tanto por la prensa como por los niños, como “cuentos”, esta es la primera vez que un libro de Chamaquili es realmente un “cuento en verso”. Y este cuento, además, está “basado en hechos reales”, en una graciosa vivencia que compartimos con mi hijo Alejandro (el Chamaquili “original”) y su amigo Silvio Hortelano, en una finca del alpujarreño pueblo de Órgiva, en España. Espero que disfruten de este adelanto.

___________________________________


para los pequeños Silvio y Alejandro

para Raquelita Puga, María Aragón y Alberto Hortelano



___________________________________________________

Kikirikí.
Levántate campesino,
que ya está el sol
de camino.

Kikirikí.
Levántate labrador,
despierta con alegría,
que viene el día.
Gloria Fuertes



___________________________________________________

Capítulo 1





Hoy mi Chamaquili
está tan contento
qué en vez de poemas
les va a hacer un cuento.

Un cuento basado
en hechos reales,
aunque les parezca
increíble, ¿vale?

Ocurrió en un pueblo
que existe en Granada
que se llama Órgiva,
en plena Alpujarra.
La Alpujarra es
una gran comarca
montañosa y verde
con casitas blancas.
Primero está Europa,
en Europa, España,
luego Andalucía,
y dentro, Granada.
Y en Granada, cerca
de Sierra Nevada,
con enormes riscos
y ríos sin agua
se encuentra la verde
y hermosa Alpujarra.
Allí, en lo más alto
de aquellas montañas,
existe una finca,
y dentro, una casa,
y en la casa, un pozo,
un horno, una granja.
Y en la granja, perros,
burros, patos, cabras,
lagartijas, gatos,
pájaros y ranas,
gallos y gallinas,
como en toda granja.
Y aquí, en esta finca
(“Barreras” se llama),
donde vive Alberto
que es quien la trabaja,
y mamá Raquel
que igual siembra y labra,
y el pequeño Silvio,
amigo del Chama,
aquí en “Las Barreras”,
y en Semana Santa,
ocurrió la historia
misteriosa y trágica
que ahora Chamaquili
en versos nos narra.

Preparen el cuerpo.
Preparen las lágrimas.
La increíble historia
qué será contada
ocurrió de veras
como cuenta el Chama
por un gallo cojo
protagonizada.

Chamaquili serio.
Mapá que no habla.
Comienza la historia.
Empieza la trama.
Chamaquili cuenta
y el gallito canta.
Canta el gallo cojo
y ustedes… ¡se callan!


Finca LAS BARRERAS, en Órgiva, Alpujarra granadina
El célebre Gallito Cojo
feb
19
Añadido por Alexis Díaz Pimienta el 19 febrero 2016 a las 12:22 pm
4 poemas del libro Chamaquili en Almería (Scripta Manent Ediciones, Almería, 2015). con ilustraciones de Jorge Oliver Medina.



NUEVA INCURSIÓN DE CHAMAQUILI EN LA LÓGICA
Hay cosas de mis padres
que yo no entiendo.
A ver si alguien
me explica esto.
Si ellos son dos
y yo uno (o medio);
si ellos son grandes
y yo pequeño,
si ellos de noche
no tienen miedo
y yo, su niño,
sí que lo tengo:
¿entonces por qué,
y todo el tiempo,
yo duermo solo
¡y juntos ellos!?

CHAMAQUILI EN LA ALPUJARRA
Hay un lugar en el mundo
que se llama La Alpujarra.
Un lugar lleno de lomas,
bancales y casas blancas.
Allí vive el Abuelito,
allí canta lindo el agua,
allí la tía María
recoge setas y habas.
A la Alpujarra yo voy
cada dos o tres semanas.
Fiesta de caquis y moras,
Feria de perros y cabras.
Qué aire limpio se respira,
Que tranquilidad tan sana.
Esto es diferente a Cuba
e incluso al resto de España.
Qué Madrid ni qué París,
qué Roma, Moscú, ni Praga.
Hay un lugar en el mundo
que se llama La Alpujarra
y es como un dibujo grande
de cuando Dios practicaba.
Dios debió tener mi edad
cuando pintó La Alpujarra,
O no, menos, mucho menos,
porque miren qué montaña:
le quedó la parte verde
más pequeña que la blanca.


PRIMERA INCURSIÓN DE CHAMAQUILI EN LINGÜÍSTICA COMPARADA
Mi papá es un habanero
en los gestos y en el habla.
Y mi mamá una andaluza,
oriunda de La Alpujarra.
Por eso yo a veces digo
“autobús” y a veces “guagua”,
digo “coche” y digo “carro”, 
digo “matrícula” y “chapa”
digo “armario” y digo “closet”
digo “bolsa” y digo “jaba”,
digo “vale” y digo “O key”,
como “patatas” y “papas”,
si estoy en Cuba “manejo”
pero “conduzco” en España…
En fin, que soy un cocido
y un ajiaco de palabras,
para que me entiendan todos,
en Almería y La Habana.
Hay quien tiene la voz negra
y hay quien tiene la voz blanca,
pero lo mío es mejor:
yo tengo la voz mulata.

CHAMAQUILI Y EL PRIMER DIENTE DE LECHE
Chamaquili tiene
flojísimo un diente.
Y está todo el día
mueve que te mueve.
Que el diente se caiga
Chamaquili quiere,
para que le traiga
Ratoncito Pérez
un nuevo regalo
(o incluso un billete).
Desde que despierta
mueve que te mueve.
Cuando va al colegio
mueve que te mueve.
Cuando está jugando
mueve que te mueve.
Cuando está en el baño
mueve que te mueve.
Con su propia lengua,
mueve que te mueve.
La pediatra dice
que el diente es de leche.
Chamaquili piensa
que si tiene dientes
de leche en la boca
es por lo que bebe.
Si desayunara
tazas de té verde
serían de té
sus dientes de leche.
Si desayunara
sopita caliente
serían de sopa
sus dientes de leche
Si desayunara
espagueti al dente
serían de pasta
sus dientes de leche.
Chamaquili tiene
flojíisimo un diente
y está todo el día
mueve que te mueve
mueve que te mueve
mueve que te mueve
Hasta que… ¡Mapá,
se me cayó el diente!
Llama por teléfono
al amigo Pérez
para que me traiga
dinero o juguetes.
Aunque algo no entiendo
del tema del diente.
¿No era un diente lácteo,
decían ustedes?
Si es de leche y blanco, 
de leche y no duele,
de leche y pequeño,
de leche y qué suerte,
mi pregunta es:
¿por qué al desprenderse
he soltado sangre
en lugar de leche.
Ilustraciones: Jorge OLIVER Medina.
Después de 10 libros publicados en Cuba, CHAMAQUILI EN ALMERÍA es el primer título de la Colección Chamaquili editado en España por Scripta Manent y disponible en su tienda Online para el envío a cualquier país del mundo: www.scriptamanentediciones.com 
feb
19
Añadido por Alexis Díaz Pimienta el 19 febrero 2016 a las 12:22 pm
4 poemas del libro Chamaquili en Almería (Scripta Manent Ediciones, Almería, 2015). con ilustraciones de Jorge Oliver Medina.



NUEVA INCURSIÓN DE CHAMAQUILI EN LA LÓGICA
Hay cosas de mis padres
que yo no entiendo.
A ver si alguien
me explica esto.
Si ellos son dos
y yo uno (o medio);
si ellos son grandes
y yo pequeño,
si ellos de noche
no tienen miedo
y yo, su niño,
sí que lo tengo:
¿entonces por qué,
y todo el tiempo,
yo duermo solo
¡y juntos ellos!?

CHAMAQUILI EN LA ALPUJARRA
Hay un lugar en el mundo
que se llama La Alpujarra.
Un lugar lleno de lomas,
bancales y casas blancas.
Allí vive el Abuelito,
allí canta lindo el agua,
allí la tía María
recoge setas y habas.
A la Alpujarra yo voy
cada dos o tres semanas.
Fiesta de caquis y moras,
Feria de perros y cabras.
Qué aire limpio se respira,
Que tranquilidad tan sana.
Esto es diferente a Cuba
e incluso al resto de España.
Qué Madrid ni qué París,
qué Roma, Moscú, ni Praga.
Hay un lugar en el mundo
que se llama La Alpujarra
y es como un dibujo grande
de cuando Dios practicaba.
Dios debió tener mi edad
cuando pintó La Alpujarra,
O no, menos, mucho menos,
porque miren qué montaña:
le quedó la parte verde
más pequeña que la blanca.


PRIMERA INCURSIÓN DE CHAMAQUILI EN LINGÜÍSTICA COMPARADA
Mi papá es un habanero
en los gestos y en el habla.
Y mi mamá una andaluza,
oriunda de La Alpujarra.
Por eso yo a veces digo
“autobús” y a veces “guagua”,
digo “coche” y digo “carro”, 
digo “matrícula” y “chapa”
digo “armario” y digo “closet”
digo “bolsa” y digo “jaba”,
digo “vale” y digo “O key”,
como “patatas” y “papas”,
si estoy en Cuba “manejo”
pero “conduzco” en España…
En fin, que soy un cocido
y un ajiaco de palabras,
para que me entiendan todos,
en Almería y La Habana.
Hay quien tiene la voz negra
y hay quien tiene la voz blanca,
pero lo mío es mejor:
yo tengo la voz mulata.

CHAMAQUILI Y EL PRIMER DIENTE DE LECHE
Chamaquili tiene
flojísimo un diente.
Y está todo el día
mueve que te mueve.
Que el diente se caiga
Chamaquili quiere,
para que le traiga
Ratoncito Pérez
un nuevo regalo
(o incluso un billete).
Desde que despierta
mueve que te mueve.
Cuando va al colegio
mueve que te mueve.
Cuando está jugando
mueve que te mueve.
Cuando está en el baño
mueve que te mueve.
Con su propia lengua,
mueve que te mueve.
La pediatra dice
que el diente es de leche.
Chamaquili piensa
que si tiene dientes
de leche en la boca
es por lo que bebe.
Si desayunara
tazas de té verde
serían de té
sus dientes de leche.
Si desayunara
sopita caliente
serían de sopa
sus dientes de leche
Si desayunara
espagueti al dente
serían de pasta
sus dientes de leche.
Chamaquili tiene
flojíisimo un diente
y está todo el día
mueve que te mueve
mueve que te mueve
mueve que te mueve
Hasta que… ¡Mapá,
se me cayó el diente!
Llama por teléfono
al amigo Pérez
para que me traiga
dinero o juguetes.
Aunque algo no entiendo
del tema del diente.
¿No era un diente lácteo,
decían ustedes?
Si es de leche y blanco, 
de leche y no duele,
de leche y pequeño,
de leche y qué suerte,
mi pregunta es:
¿por qué al desprenderse
he soltado sangre
en lugar de leche.
Ilustraciones: Jorge OLIVER Medina.
Después de 10 libros publicados en Cuba, CHAMAQUILI EN ALMERÍA es el primer título de la Colección Chamaquili editado en España por Scripta Manent y disponible en su tienda Online para el envío a cualquier país del mundo: www.scriptamanentediciones.com 
feb
18
Añadido por Alexis Díaz Pimienta el 18 febrero 2016 a las 12:59 pm

Tomado de mi libro Retrato de Nueva York, este poema en décimas endecasílabas es una glosa, un diálogo con el poema “El nacimiento de Cristo”, de Federico García Lorca, publicado en su célebre Poeta en Nueva York“. Es uno de mis cuatro homenajes a Federico en este libro, en el que, además, “converso” con Juan Ramón Jiménez, José Hierro, Andy Wharoll, Woody Allen y muchos otros.

Un pastor pide teta por la nieve que ondula,
por la nieve que pisan tantas turistas gordas,
blancos perros tendidos entre linternas sordas,
blancos perros rimando mientras Dios disimula.
Nueva York tiene tetas que Sinatra estimula
con su voz de jengibre, mascarón de gaviota.
Todos viajan a bordo de una foto remota
y en la curva final, donde nacen los miedos,
el Cristito de barro se ha partido los dedos
en los tilos eternos de la madera rota.

¡Ya vienen las hormigas y los pies ateridos!

¡Ya vienen los gendarmes del asombro futuro!
Dos hilillos de sangre quiebran el cielo duro
y sancochan la luz y hacen pan con los ruidos.
Federico está sordo y yo soy todo oídos,
parecemos ateos de semblante parduzco.
Federico va en taxi, más yo no, no conduzco.
Soy un homeless feliz, y en ciertas bocacalles
los vientres del demonio resuenan por los valles,
golpes y resonancias de carne de molusco.

Lobos y sapos cantan en las hogueras verdes,
coronadas por vivos hormigueros del alba
.
Federico se peina, yo me seco la calva.
“Madison con 9na, es mejor que te acuerdes”.
“Si no apuntas la esquina, ya lo sabes, te pierdes”
“No estamos en Graná”, “Nueva York no es Managua”.
“Qué daría Darío por tener un jimagua”
“Qué daría New York por parir Federicos”
La luna tiene un sueño de grandes abanicos
y el toro sueña un toro de agujeros y de agua
.

El niño llora y mira con un tres en la frente,

con un llanto ternario (“porque”, “pero” y “entonces”)
San José ve en el heno tres espinas de bronce
y María le guarda la placenta a otra gente.
En New York todo parto ha de ser diferente.
Te asistió un transeúnte al que no reconoces.
Te ha cortado el cordón el peor de los doce.
Te han dejado mirar y al ser gratis, por cierto,
los pañales exhalan un rumor de desierto
con cítaras sin cuerdas y degolladas voces.


La nieve de Manhattan empuja los anuncios
y lleva gracia pura por las falsas ojivas.

La nieve te ha pedido, Federico, que escribas
palabras que por miedo, o pudor, no pronuncio.
Se juntaron las putas, discutieron los nuncios.
Los poetas croaron metáforas supinas.
Y al final, lo de siempre: un poema hecho ruinas,
y un niño mal clavado, mientras, sobre la espuma,
sacerdotes idiotas y querubes de pluma
van detrás de Lutero por las altas esquinas.


Ten cuidado, poeta, que nacer es de ricos.
Los pobres solo llegan y se plantan y viven.
Ten cuidado, poeta, que los dioses no escriben.
Ten cuidado, Jesús, que hay pocos Federicos.
En Granada los toros usan los abanicos
conque el agua refresca los bancales, al fondo.
Ten cuidado, poeta, si te vas no respondo.
En New York estas cosas casi nunca se han visto.
Federico al final se ha quedado hecho un Cristo
reescribiendo la Biblia en versión cante jondo.


feb
18
Añadido por Alexis Díaz Pimienta el 18 febrero 2016 a las 12:59 pm

Tomado de mi libro Retrato de Nueva York, este poema en décimas endecasílabas es una glosa, un diálogo con el poema “El nacimiento de Cristo”, de Federico García Lorca, publicado en su célebre Poeta en Nueva York“. Es uno de mis cuatro homenajes a Federico en este libro, en el que, además, “converso” con Juan Ramón Jiménez, José Hierro, Andy Wharoll, Woody Allen y muchos otros.

Un pastor pide teta por la nieve que ondula,
por la nieve que pisan tantas turistas gordas,
blancos perros tendidos entre linternas sordas,
blancos perros rimando mientras Dios disimula.
Nueva York tiene tetas que Sinatra estimula
con su voz de jengibre, mascarón de gaviota.
Todos viajan a bordo de una foto remota
y en la curva final, donde nacen los miedos,
el Cristito de barro se ha partido los dedos
en los tilos eternos de la madera rota.

¡Ya vienen las hormigas y los pies ateridos!

¡Ya vienen los gendarmes del asombro futuro!
Dos hilillos de sangre quiebran el cielo duro
y sancochan la luz y hacen pan con los ruidos.
Federico está sordo y yo soy todo oídos,
parecemos ateos de semblante parduzco.
Federico va en taxi, más yo no, no conduzco.
Soy un homeless feliz, y en ciertas bocacalles
los vientres del demonio resuenan por los valles,
golpes y resonancias de carne de molusco.

Lobos y sapos cantan en las hogueras verdes,
coronadas por vivos hormigueros del alba
.
Federico se peina, yo me seco la calva.
“Madison con 9na, es mejor que te acuerdes”.
“Si no apuntas la esquina, ya lo sabes, te pierdes”
“No estamos en Graná”, “Nueva York no es Managua”.
“Qué daría Darío por tener un jimagua”
“Qué daría New York por parir Federicos”
La luna tiene un sueño de grandes abanicos
y el toro sueña un toro de agujeros y de agua
.

El niño llora y mira con un tres en la frente,

con un llanto ternario (“porque”, “pero” y “entonces”)
San José ve en el heno tres espinas de bronce
y María le guarda la placenta a otra gente.
En New York todo parto ha de ser diferente.
Te asistió un transeúnte al que no reconoces.
Te ha cortado el cordón el peor de los doce.
Te han dejado mirar y al ser gratis, por cierto,
los pañales exhalan un rumor de desierto
con cítaras sin cuerdas y degolladas voces.


La nieve de Manhattan empuja los anuncios
y lleva gracia pura por las falsas ojivas.

La nieve te ha pedido, Federico, que escribas
palabras que por miedo, o pudor, no pronuncio.
Se juntaron las putas, discutieron los nuncios.
Los poetas croaron metáforas supinas.
Y al final, lo de siempre: un poema hecho ruinas,
y un niño mal clavado, mientras, sobre la espuma,
sacerdotes idiotas y querubes de pluma
van detrás de Lutero por las altas esquinas.


Ten cuidado, poeta, que nacer es de ricos.
Los pobres solo llegan y se plantan y viven.
Ten cuidado, poeta, que los dioses no escriben.
Ten cuidado, Jesús, que hay pocos Federicos.
En Granada los toros usan los abanicos
conque el agua refresca los bancales, al fondo.
Ten cuidado, poeta, si te vas no respondo.
En New York estas cosas casi nunca se han visto.
Federico al final se ha quedado hecho un Cristo
reescribiendo la Biblia en versión cante jondo.