"Uno de los mejores narradores cubanos de la hora presente"
(Juan Bonilla)

Del Blog de Díaz-Pimienta

abr
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CRÓNICAS DEL DESAYUNO. JET LAG HABANERO.

Publicado por Alexis Díaz Pimienta el 3 abril 2019 a las 1:53 pm



Las trampas del huso horario
son muchas. Y complicadas.
Divorcio con las almohadas,
ojeras como pan diario.
Un insomnio innecesario,
forzoso, de mala fe.
El reloj encoge el pie
largo y alarga el pequeño.
A las ocho tuve sueño
y las cinco desperté.

Pareces medio aburrido,
bostezando todo el día.
Tienes la mente vacía
y el cuerpo semidormido.
"Que volá" con un oído
y con el otro, "qué hacéis".
Cara de sueño a las seis
y a las seis espabilado.
El vizconde demediado
de Calvino entrando al Face.

Cara de sueño a las seis
y a las seis ultradespierto.
El cerebro en tiempo muerto
y ojeras de color beis.
Ateo con agnusdéis,
zurdo sentado a la diestra.
Una situación siniestra
de bifurcación mental.
Jekyll and Hyde tropical.
"Yo, Jano". Qué obra maestra.

Sin embargo, a mí "jet lag"
como palabra me encanta.
Me relaja la garganta
pronunciarla. Ando en zigzag
pero me salva el airbag
de mi propia obstinación.
Las nueve horas de avión
no ganarán la partida.
La parte del yo dormida
es sonámbula. Y su unión

con mi otra parte despierta
es perfecta, es envidiable.
La insomne deja que hable
la dormida. Tienen cierta
sincronía que concierta
voces, pausas, movimientos.
Algunos salen más lentos
(los de la parte sonámbula).
pero... mi parte noctámbula
es la mejor en los cuentos

mientras la parte despierta
es para la poesía.
Me encanta esta sincronía
de voz viva y lengua muerta.
El jet lag abre una puerta
que antes estaba cerrada.
Vuelves a la madrugada.
Al silencio. A los ronquidos
del vecino, a esos sonidos
que son todo y eran nada.

¿Descompensación horaria?
¿Síndrome transoceánico?
¿No será silencio orgánico,
paz interior necesaria?
No veo esta insomnia diaria
como un patrón patológico.
Me parece incluso lógico
este suave desgobierno
ya sea el reloj interno
o digital o analógico.

Me encantan las impresiones
que me provoca el jet lag.
Mi vida parece un gag
de cine en tres dimensiones.
Me gustan sus proporciones,
su dislocación profana.
Por lo menos en La Habana
aunque los demás adjuren,
yo no quiero que me curen
la "disritmia circadiana".

¿Desequilibrio? No importa
Ya era un desequilibrado.
¿Fatiga? Hasta fatigado
hago versos, se soporta.
Además, el sol me aporta
dosis de melatonina
y el cariño es la insulina
que equilibra mi glicemia.
La Habana, incluso, me premia,
si el jet lag no se termina.

¿Disnomnia? ¿Deformación
de lo que espacio-temporal?
Si hago décimas, da igual.
Mientras haya inspiración
el jet es invitación
y el lag es un vicio sano.
Ciclo y ritmo circadiano
se tornan otro aliciente
para que tenga la mente
creando desde temprano.

Jet lag en mi vieja Habana.
Jet lag, tiempo trastocado.
¿Desayunar es pecado
a esta hora de "la mañana"?
Ya para mi parte hispana
tocan meriendas o almuerzos
Haré pequeños esfuerzos,
caprichos de rara avis.
Me tomaré un piscolabis,
Un tentempié de diez versos.

Buenos días, madrugada.
Buenas noches, mediodía.
La Habana está todavía
con la cabeza en la almohada.
No es hora de mi tostada.
No es hora de mi café.
Por la ventana se ve
Un cielo en dos dividido.
Hay medio Alexis dormido
y medio Alexis de pie.



Alexis Díaz-Pimienta,
Reparto Flores, La Habana,
11 de febrero de 2019
  1.  

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