"Uno de los mejores narradores cubanos de la hora presente"
(Juan Bonilla)

Del Blog de Díaz-Pimienta

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TEORÍA DE LA IMPROVISACIÓN POÉTICA. Una reseña de José Manuel Pedrosa

Publicado por Alexis Díaz Pimienta el 18 enero 2015 a las 11:49 pm
Alexis Díaz-Pimienta, Teoría de la improvisación poética (Tercera edición ampliada y corregida), con prólogo de Maximiano Trapero (Almería: Scripta Manent, 2014) [y edición mexicana, México DF: Ediciones del Lirio, 2014) 863 pp.





Hay ocasiones en que desde los bordes mismos del mundo académico son despachados al corazón de los estudios de letras trabajos o monografías que tienen un nivel académico excepcional. Es el caso de esta Teoría de la improvisación poética rara y sorprendente, de intachable rigor filológico, etnográfico y sociológico, de alcances y densidad intelectuales llenos de exigencia, y, sobre todo, de originalidad que impregna cada una de sus páginas y convierte el grueso volumen que las recoge en lectura novedosísima para quienes se interesan por los fenómenos de producción, transmisión y recepción de la poesía en general, y muy en especial por su retórica, su antropología, hasta su psicología.



Alexis Díaz-Pimienta es cubano y al mismo tiempo español, nómada y mestizo en todos los sentidos que tienen esos dos conceptos, y autor de una obra literaria vasta, sensible y premiada en los terrenos de la novela, el cuento, la poesía, el ensayo, la literatura infantil y juvenil, la pedagogía, la edición. Pero sobre todo, es también poeta y músico repentista desde la edad de cinco años, y ha derramado su arte lo mismo en humildes canturías rurales de la Cuba interior que en grandes escenarios teatrales de no pocas capitales del mundo. Es hijo y padre de improvisadores, profesor de improvisación, autor de manuales de improvisación (muy pronto saldrá a la luz su Método Pimienta para la enseñanza de la improvisación poética), y promotor de una red de escuelas infantiles y juveniles (y de adultos) de improvisación poética que están cundiendo en Cuba y en otros países: de sus cursos, y de los cursos que imparten los profesores que él ha formado, han ido saliendo ya alumnos innumerables, niños, jóvenes y mayores, que han aprovechado sus enseñanzas de ars poetica para convertirse en practicantes comprometidos con el ceremonial de la décima, o para mejorar sus habilidades raperas, o para aprender a manejar la poesía como arte no solo de abstracción, sino también de comunicación activa y pragmática en sus relaciones con el mundo. Y también para entender mejor la estructura formulaica de alguna poesía grecolatina, o para ver bajo nueva luz los géneros clásicos de diálogo, controversia e invectiva poética (desde las tensós trovadorescas del Occidente medieval o los diálogos en verso interpolados en Las mil y una noches orientales y en el monogatari japonés, hasta el género de las preguntas y repuestas de la poesía de cancionero prerrenacentista española).

Alexis Díaz-Pimienta es además persona que piensa y crea desde los márgenes del mundo académico, porque es Director de la Cátedra Honorífica de Poesía Improvisada de la Universidad de Las Artes de La Habana, y conferenciante muy requerido en universidades del mundo entero, pero que de ninguna vive con lazos funcionariales. Ello tiene sus costes personales, pero otorga también el privilegio de una libertad creativa que es capaz de dar frutos tan singulares como este libro, construido desde la reflexión apoyada en la praxis, con voz personal y apasionada, sin las ataduras escolásticas ni las hinchazones postizas que suelen desvirtuar la bibliografía más rutinariamente académica.

Lo paradójico es que, sin perder ni un ápice de su frescura y originalidad, este grueso e impactante volumen de Teoría de la improvisación poética tiene una arquitectura y un acabado académicos de gran consistencia: podría ser, en cualquier universidad, modelo y espejo de erudición, de articulación del discurso intelectual, de capacidad para seducir y convencer a golpe de enseñanzas, revelaciones y conclusiones que dentro de su trama cobran sentidos claros, naturales, irrebatibles. Pocas cátedras (y pocos cátedros) habrán alumbrado obras de erudición de tanta consistencia académica, y de acabado tan escrupuloso como los de este libro, que se halla rematado por prolijos glosario, bibliografía, índice de primeros versos e índice onomástico, dentro todo de una edición muy hermosa y cuidada.

La única manera de dar cuenta fidedigna de la orientación y de los contenidos de esta Teoría de la improvisación poética será reproducir su índice, que el lector de esta reseña podrá leer enseguida, lo que me descarga ahora a mí de la obligación de enredarme en detalles. Adelanto que el autor ha evitado, en esta obra, meterse en la compleja historiografía de la improvisación poética clásica y universal, que conoce muy a fondo, pero que hubiera sumado otras doscientas o trescientas páginas más a un volumen que parece ya un tomo de enciclopedia. Ha preferido centrarse prudentemente en el mundo, tan rico y heterogéneo, del repentismo hispano. Esa renuncia queda disculpada en cuanto ingresa uno en su panorámica geográfica del repentismo en las diversas regiones y países de España y de Hispanoamérica, que será una revelación para tantos estudiosos que no sabían, a estas alturas, lo que es la regueifa gallega, ni la meda canaria, ni el galerón venezolano ni los gallinos de Panamá, ni tantos otros repertorios cuyo simple elenco desgrana un tesoro léxico y una promesa de versos y de músicas (y de fenómenos de poética) fascinantes. La sociología y la historiografía que se trazan después de la improvisación cubana, que es probablemente la más sofisticada y prestigiosa del mundo, están construidas desde un conocimiento inigualable, ya que el autor de este libro, que se acerca ya al medio siglo de vida (y de repentismo), ha sido testigo (y a veces protagonista), directo o de oído (y también de leídas, porque para componer este libro ha exhumado una documentación escrita muy copiosa) de todo lo que va desgranando.

Pero es la sección titulada Viaje al centro de la improvisación poética la más expuesta, original y profunda de la obra, porque desciende a la pura entraña poética del repentismo: a su retórica, su métrica, sus subgéneros, sus temas... y, lo más difícil de todo, a su dinámica interna. Las páginas detalladísimas que se dedican a la controversia, al pie forzado y a la seguidilla, a las relaciones entre oralidad y escritura, o a las transformaciones sociológicas y antropológicas que ha ido experimentando el repertorio, aun siendo absolutamente iluminadoras, palidecen ante la indagación, lúcida y personal, en el proceso mismo de inspiración y ensamblaje del verbo improvisado, que es el verdadero núcleo del libro. Las reflexiones de Alexis Díaz Pimienta recuerdan aquí, por el lado más atento al proceso de inspiración, a las que algunos poetas han ensayado sobre sí mismos a modo de autoanálisis: en España, Juan Ramón Jiménez, Dámaso Alonso, Carlos Bousoño… Mientras que, por el lado de la atención a la construcción y el reciclaje de la lengua versificada, recuerdan a los estudios de estructuralistas como Jakobson o Lévi-Strauss acerca de la producción del lenguaje poético y narrativo, o a los de Parry, Lord y Foley sobre los procesos de composición oral de la poesía formulaica. Díaz Pimienta apoya su discurso sobre toda una casuística ilustradora, que nadie conoce mejor que él, de versos que él mismo o algunos de sus maestros y compañeros de repentismo improvisaron en ocasiones concretas y bien recordadas: ello baja sus disquisiciones del éter de la pura teoría hasta el suelo fresco de un empirismo que es uno de los logros más raros de este libro.

José Manuel Pedrosa (Universidad de Alcalá de Henares)


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